33. Técnica agrícola

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Contenido

1. Descripción del ámbito de actividad

2. Impacto ambiental y medidas de protección

2.1 El ser humano, el ecosistema y la técnica agrícola
2.1.1 El ser humano y la técnica agrícola
2.1.2 El ecosistema y la técnica agrícola
2.2 Técnica agrícola en general
2.2.1 Fuentes de energía, sistemas motrices, combustibles y lubricantes
2.2.2 Fabricación de medios técnicos auxiliares
2.3 Proceso de la producción vegetal
2.3.1 Tratamiento del suelo
2.3.2 Siembra/plantación, cuidados culturales y fertilización
2.3.3 Cosecha, trilla, tratamiento, conservación, almacenamiento
2.3.4 Elevación y distribución del agua
2.4 Métodos de producción animal

3. Análisis y evaluación de impacto ambiental. Fuentes de referencia

4. Relación con otros ámbitos de actividad

5. Evaluación sinóptica de la relevancia ambiental

6. Bibliografía

 

1. Descripción del ámbito de actividad

La base de la producción agrícola es la producción vegetal y, basándose en ésta, la producción animal. El ser humano interviene en el desarrollo natural del crecimiento vegetal y animal, entre otras cosas, con máquinas y aperos agrícolas. Estos medios auxiliares mecánicos pueden diferenciarse, según las formas de accionamiento (fuentes de energía) en:

- aperos manuales,
- aperos tirados por animales,
- aperos motorizados (motores de combustión y, más raramente, eléctricos).

La técnica agrícola abarca todos los aspectos de la aplicación y fabricación de medios auxiliares técnicos en la producción agrícola, sus áreas antepuestas y pospuestas, así como la generación y utilización descentralizada de energía en el ámbito rural.

A la técnica agrícola le corresponde la, con mucho, mayor importancia en la producción vegetal, pero también, en creciente medida, en la producción animal (ganadería intensiva). Los casos de aplicación más frecuentes de medios auxiliares mecánicos son el tratamiento del suelo y el transporte, a lo que se añaden la trilla y, en los lugares correspondientes, la elevación de agua. El ámbito de actividad de la técnica agrícola debe considerarse por lo tanto especialmente como una ampliación del ámbito de la producción vegetal; resultan frecuentes relaciones con la producción animal, el riego y la agroindustria. Lo allí dicho sobre objetivos, efectos y medidas de protección tiene también validez análogamente en este ámbito.

2. Impacto ambiental y medidas de protección

2.1 El ser humano, el ecosistema y la técnica agrícola

2.1.1 El ser humano y la técnica agrícola

La mayor parte de las medidas de mecanización en la agricultura se producen por razones de economía en el trabajo

- para incrementar la productividad del trabajo (rendimiento por cada trabajador),
- para hacer que el trabajo resulte físicamente más fácil.

La transición a otra fuente de accionamiento, desde el trabajo manual al uso de animales y a la mecanización motorizada, va vinculada a grandes cambios en los procesos técnicos y económicos. Las exigencias planteadas a la calidad del manejo y del mantenimiento así como de la gestión aumentan análogamente.

El alivio físico del trabajo pesado puede ir seguido en creciente medida de un trabajo desequilibrado o monótono. Los animales o las máquinas fijan el ritmo de trabajo. El ruido impide la comunicación y puede repercutir negativamente sobre la salud, al igual que los gases de escape de los motores.

Si se pierde el control sobre las máquinas, corren peligro los operadores de las mismas y otras personas. Piezas móviles (ejes, correas de transmisión, barras) significan un mayor riesgo de accidentes.

El manejo y la conducción de máquinas gozan generalmente de un status más alto que el trabajo manual o el manejo de animales. Con la mecanización de los procesos puede modificarse la distribución del trabajo y de los ingresos: "trabajo de mujeres" puede convertirse en "trabajo de hombres", siendo muy raro que ocurra lo contrario.

En cuanto a los medios técnicos auxiliares, generalmente su uso decide sobre las repercusiones positivas o negativas. Sin embargo, debido a su efecto intensificador, las fallas producidas en los métodos motorizados pueden acarrear efectos negativos considerablemente mayores que p. ej. los aperos manuales.

Un papel clave le corresponde a la elección correcta y al uso apropiado y oportuno de máquinas y aperos. Esto debe lograrse esencialmente a través de la formación y el asesoramiento del personal operador, debiendo reglamentarse también a través de medidas legislativas (protección contra accidentes, inspección técnica y similares).

2.1.2 El ecosistema y la técnica agrícola

Al aumentar el grado de mecanización, se adaptan a las máquinas y aperos especialmente las tierras de cultivo y las vías de tráfico. El uso de tractores y de máquinas de trabajo automóviles, como p. ej. segadoras/trilladoras, pero incluso ya el uso de animales de tiro, exige grandes superficies. Estas deben estar en lo posible libres de obstáculos como piedras, árboles, tocones y similares.

Los cultivos mixtos, es decir, el cultivo de varias especies distintas en un campo al mismo tiempo, apenas si son mecanizables, por lo que predominan los monocultivos rotativos o permanentes. La superficie del suelo está desprotegida durante semanas después del tratamiento del suelo, quedando expuesta a la erosión eólica e hidráulica. La siembra a voleo es sustituida por la siembra en hileras, y las hileras siguiendo la pendiente favorecen la erosión causada por el agua. Caminos y puentes, al igual que canales de riego y drenaje, se diseñan predominantemente según los requisitos de la técnica agrícola. Zonas ecológicamente valiosas como bosques, setos y tierras de barbecho se van relegando cada vez más.

Regionalmente pueden producirse reducciones y desplazamientos de especies de la flora y de la fauna, disminuyendo la variedad ecológica. La falta de protección contra el viento en zonas de cultivo favorece la erosión eólica.

Es necesario conceder una alta prioridad a la propagación de formas mecanizables de sistemas de uso de la tierra que tengan en cuenta aspectos tanto económicos (del trabajo) como ecológicos. Para algunas regiones (especialmente de clima templado), ya se conocen sistemas de producción y operación de tal tipo, debiendo fomentarse su aplicación. En otras regiones se requiere todavía una gran labor de investigación y desarrollo apropiados. No es en absoluto suficiente una formación y un asesoramiento meramente a nivel técnico para conseguir un uso apropiado de las máquinas y los aperos. Es necesario un cambio de conciencia en todos los implicados (desde la trabajadora del campo hasta los órganos de decisión) para aprovechar el potencial de la mecanización y poder detectar y reducir los riesgos.

Es importante la conservación de zonas de refugio, bosques, setos, zonas húmedas y otros nichos para la flora y la fauna. Esto no va tampoco en perjuicio de una agricultura extensiva mecanizada, ya que desde el punto de vista de la economía del trabajo apenas tiene ventajas el disponer superficies de cultivo superiores a las 20 ha. La siembra en hileras es una premisa esencial para p. ej. poder realizar un control mecánico de malezas en lugar de uno químico.

2.2 Técnica agrícola en general

2.2.1 Fuentes de energía, sistemas motrices, combustibles y lubricantes

El trabajo manual, los animales de tiro y lo motores son las fuentes de propulsión más importantes. El uso de la energía eólica e hidráulica para el accionamiento de máquinas estacionarias (molinos y bombas) está difundido a nivel mundial.

La biomasa (especialmente la madera, pero también la paja y el estiércol) es en las zonas rurales de muchos países la fuente de energía más importante para cocinar (véase también el capítulo de Energías renovables).

Eventualmente compiten entre sí las exigencias de la agricultura y las de los hogares domésticos rurales: los animales de tiro necesitan superficies forrajeras que entonces no están ya disponibles para cultivos destinados a la alimentación humana; el estiércol quemado falta para el abastecimiento de nutrientes de las tierras cultivadas, y tanto los sistemas de propulsión motorizados estacionarios como también los móviles (p. ej. de los tractores) requieren muy predominantemente energías de reservas limitadas, especialmente productos del petróleo, como combustibles.

Las cantidades de óxidos de nitrógeno, monóxido y dióxido de carbono que emiten estas fuentes son limitadas debido al escaso kilometraje recorrido. No obstante, utilizando combustible más limpio y motores correctamente ajustados puede contribuirse a minimizar los gases de escape contaminantes.

Las aguas superficiales pueden verse contaminadas por los combustibles y lubricantes utilizados por los motores de combustión (p. ej. de tractores agrícolas y bombas de agua). Especialmente amenazados están los lugares de estacionamiento y los patios de los talleres, en los que se llenan los depositos de combustible y se cambia el aceite.

Los medios auxiliares técnicos destinados al transporte apropiado y al almacenamiento de combustibles y lubricantes necesitan, en gran parte, ser mejorados. Los depósitos deben examinarse en cuanto a fugas y suciedad, deben preverse dispositivos para recoger el aceite cambiado, y debe crearse un sistema para el reciclaje de aceite usado. El manejo negligente de estas sustancias (peligro de incendio, contaminación del suelo y del agua) sólo puede reducirse a través de medidas de formación a largo plazo así como con un diseño técnico adecuado. Tienen que crearse organismos de vigilancia estatales o privados (p. ej., en Alemania, las autoridades de control de aguas, el organismo de inspección técnica TÜV).

Debe fomentarse el uso de aceites biodegradables. Así, por ejemplo, el uso de motosierras (cadenas con un alto consumo de aceite) en zonas de captación de aguas debe autorizarse, como en Alemania, únicamente si se emplean lubricantes de base vegetal (aceite de colza). Esta norma debe extenderse a los aceites hidráulicos para vehículos que trabajen en zonas de captación de aguas. También debe recomendarse su aplicación en la agricultura.

2.2.2 Fabricación de medios técnicos auxiliares

Los aperos manuales y aperos sencillos de tracción animal suelen ser fabricados a nivel familiar o por artesanos locales. De producirse, los impactos ambientales son muy limitados. Para las máquinas y los aperos fabricados por el sector industrial vale lo dicho en el capítulo de Construcción de maquinaria, talleres y astilleros.

2.3 Proceso de la producción vegetal

2.3.1 Tratamiento del suelo

El mullimiento del suelo con el objetivo de mejorar el lugar para las plantas cultivadas es la parte fundamental de toda agricultura. Un objetivo del tratamiento del suelo con volteo es la supresión de plantas competidoras.

Según la forma de tratamiento,

- mullimiento con ganchos o dientes,
- volteo con el arado,
- desterronado y desmenuzado con rotocultor o grada,

se modifica con mayor o menor intensidad la estructura del suelo.

La disponibilidad de una mayor fuerza motriz puede llevar a la elección de aperos (p. ej. rotocultor en lugar de arado) que modifiquen más intensamente la estructura del suelo. Además se trabajan lugares (marginales) menos apropiados. Ambas cosas incrementan el peligro de degradación del suelo, es decir, de la reducción del volumen de poros, de la capacidad de absorción y acumulación de agua, del enlodamiento y de la formación de costras así como de la pérdida de materia orgánica. Las costras del suelo impiden la penetración del agua y el crecimiento de las plantas.

El rango de la humedad del suelo óptima para el tratamiento del mismo es angosto: si se trabaja en el campo mojado se produce compactación del suelo, mientras que en el campo seco se produce, según la fracción arcillosa, formación de terrones o pulverización. La compactación del suelo puede adquirir grandes proporciones en el caso de utilizar tractores y aperos pesados.

La compactación tiene, entre otras cosas, repercusiones sobre el crecimiento de las plantas, sobre los microorganismos del suelo, sobre la disponibilidad y el metabolismo de nutrientes para las plantas y de productos fitosanitarios. En zonas de laderas, pueden producirse corrimientos de capas de suelo por encima del horizonte de compactación.

Un mullimiento del suelo y la adición de materia orgánica repercuten positivamente sobre la fauna del suelo. Por el contrario, compactaciones y enlodamientos, la perturbación frecuente por el tratamiento del suelo y eventualmente la aportación de productos fitosanitarios y fertilizantes resultan perjudiciales para el desarrollo de los organismos vivos del suelo.

Medidas destinadas a evitar erosiones y compactaciones del suelo son especialmente:

- En lo posible, mantener el suelo protegido por una cubierta vegetal cerrada de plantas cultivadas, cubriéndolo con plantas vivas (cultivos permanentes, mixtos, "alley cropping") o con plantas muertas ("mulching").

- Siembra directa en los restos del cultivo precedente (sin volteo del suelo).

- Los restos de las plantas deberían quedar en la superficie, y no enterrarse con el arado.

- Mediante rotación de cultivos y seleccionando los aperos apropiados deben crearse o conservarse estructuras groseras del suelo.

- En laderas deben construirse diques siguiendo las curvas de nivel, o bien terrazas. La construcción puede resultar muy compleja y costosa, y es posible que no pueda accederse a estos terrenos con vehículos.

- Las plantaciones de protección contra el viento deben disponerse transversalmente a la dirección principal del mismo.

- La materia orgánica debe conservarse y, a ser posible, incrementarse.

- La presión ejercida sobre el suelo al circular debe reducirse al máximo utilizando máquinas y tractores más pequeños/livianos, o provistos de neumáticos de mayor tamaño.

- En lo posible se transitará y se trabajará únicamente cuando la humedad del suelo esté en el rango óptimo.

- A lo largo de los años deben utilizarse alternadamente aperos que traten el suelo superficialmente y en profundidad.

Tiene que fomentarse la disposición de los usuarios y las usuarias a cambiar de una explotación del suelo a formas de cultivo persistentes y apropiadas al lugar.

2.3.2 Siembra/plantación, cuidados culturales y fertilización

Los procedimientos de siembra o plantación que siguen al tratamiento del suelo tienen como finalidad crear unas condiciones iniciales óptimas para la semillas o para las plantas jóvenes.

Desde el momento del tratamiento del suelo hasta la completa formación de la planta de cultivo, el suelo puede estar total o parcialmente descubierto, quedando así expuesto a la erosión, al peligro de enlodamiento en caso de fuertes precipitaciones o a una intensa evaporación.

Según aumentan las superficies de cultivo, se hace prácticamente imprescindible utilizar medios auxiliares mecánicos para distribuir los productos fitosanitarios químicos. Tales medios plantean altas exigencias a la calificación del personal operador. Aperos inadecuados, deficientes o incorrectamente manejados originan sobredosificaciones al aplicar fertilizantes y plaguicidas, con repercusiones negativas especialmente para los suelos, las plantas y el agua, así como para las personas usuarias.

En caso de utilizar líquidos altamente concentrados en el procedimiento ULV ("ultra-low-volume"), puede contaminarse el aire en alto grado, y la deriva puede hacer además que se vean afectadas grandes zonas.

Las personas encargadas de aplicar los plaguicidas pueden estar expuestas a graves riesgos para la salud por contacto e inhalación de las sustancias químicas. Con frecuencia resulta muy difícil vaciar por completo los depósitos, y el agua utilizada para enjuagar puede contaminar las aguas superficiales y las potables. El almacenamiento de productos fitosanitarios y de los equipos de aplicación suele realizarse en forma inadecuada, y frecuentemente junto con alimentos por no disponer de otros recintos que puedan cerrarse con llave. (Véanse también más detalles en el capítulo de Protección vegetal).

En condiciones desfavorables, las medidas mecánicas propias del control de malezas (escarda) pueden destruir la estructura del suelo y favorecer la erosión; sin embargo, deben preferirse a los métodos químicos.

La técnica agrícola puede contribuir en forma muy importante a que los plaguicidas y los fertilizantes se apliquen y/o distribuyan correctamente. Además de la elección de los equipos adecuados, dependiente en parte de la formulación de los productos (p. ej. en polvo o líquidos), es necesario asegurarse también de que se manejen correctamente. Con la elección correcta de los momentos de aplicación y el uso de conceptos de umbrales de daño pueden reducirse entre otras cosas las cantidades aplicadas, puede hacerse disminuir la deriva del producto durante la pulverización, y por lo tanto pueden limitarse las contaminaciones. Debe proporcionarse al personal vestuario de protección, incluidas máscaras respiratorias.

Sin embargo, el uso de estos equipos protectores suele representar un notable esfuerzo corporal, ante todo en las condiciones climáticas propias de los trópicos y de los subtrópicos.

Con una organización conveniente del trabajo (p. ej. andando sólo en la dirección del viento) pueden reducirse muchos efectos negativos para el personal operador.

2.3.3 Cosecha, trilla, tratamiento, conservación, almacenamiento

Los medios auxiliares técnicos utilizados en la cosecha y en la trilla deben simplificar y acelerar el trabajo así como minimizar pérdidas y riesgos. Si bien durante la cosecha y la preparación de "materiales secos" (p. ej. cereales, caña de azúcar quemada) puede limitarse la difusión del polvo en el espacio, las emisiones pueden llegar a ser muy intensas. Ello va en perjuicio ante todo de las personas que allí trabajan y viven, y eventualmente también de los animales. Hay posibilidades de reducir este problema adoptando medidas técnicas en el origen del polvo, o bien utilizando máscaras respiratorias y vestuario de protección.

Durante la trilla y el tratamiento pueden originarse subproductos (glumas, vainas y similares). Sin embargo, las cantidades que se producen a nivel de unidad agrícola no representan una contaminación seria del medio ambiente, ya que en general es posible aprovechar tales subproductos en la propia explotación.

La cosecha de plantas significa una extracción del circuito de sustancias del lugar. Debe intentarse que al menos los subproductos vuelvan a aportarse al suelo directamente, tras darles otros usos (como p. ej. forrajes para el ganado) o después de su compostización.

Las medidas técnicas destinadas a la conservación y el almacenamiento a nivel de unidad agropecuaria son en general neutrales respecto al medio ambiente, siempre que no se utilicen productos químicos. Sin embargo, la demanda de energía para el secado puede provocar en casos aislados un uso excesivo de las zonas forestales circundantes. Deberían tomarse medidas reductoras dirigidas a ahorrar energía (fogones).

2.3.4 Elevación y distribución del agua

Completando lo dicho en el capítulo sobre Riego, debe hacerse aquí referencia a algunas interrelaciones y superposiciones importantes entre estos dos campos.

El sistema de la elevación y distribución del agua (métodos por gravedad con canales abiertos, métodos a presión con tuberías o mangueras) influye considerablemente sobre los subsiguientes procedimientos de mecanización:

- los canales determinan el tamaño de los campos; se necesitan puentes para superar los canales,

- al transitar por los campos se deterioran pequeños diques y zanjas,

- las tuberías tienen que retirarse antes de que un campo pueda ser trabajado o antes de que pueda realizarse una medida de protección vegetal que resulte necesaria inesperadamente.

2.4 Métodos de producción animal

La forma tradicional de la cría de ganado ha sido y es el pastoreo. En este caso, los medios auxiliares técnicos se limitan a medidas de aseguramiento (rediles y similares). Esto es válido también para la cría de animales pequeños (p. ej. aves, conejos, abejas). Sólo la intensificación de la producción animal a través de la estabulación plantea exigencias crecientes a los medios auxiliares técnicos. En los países industrializados con una ganadería intensiva, y especialmente en Europa, la aplicación de medios técnicos en la producción animal ha alcanzado una importancia similar a la que tiene en la producción vegetal.

En establos mal ventilados pueden originarse molestias y efectos perjudiciales para las personas y los animales debido a la formación de calor, polvo y gases, especialmente amoníaco.

Durante el almacenamiento y la distribución de excrementos animales pueden escapar al aire cantidades considerables de amoníaco. En zonas de países industrializados donde se practica la ganadería intensiva, el amoníaco es una de las causas principales de la muerte de los bosques. Una contramedida eficaz es el enterramiento inmediato del estiércol sólido o líquido en el suelo.

Si el almacenamiento y la distribución de excrementos animales se realizan en forma incorrecta, puede producirse una sobrefertilización (eutrofización) de las aguas superficiales y subterráneas.

En principio, las medidas de protección tienen que comenzar procurando un cambio en la concienciación, pues sólo después contribuirán las medidas técnicas a reducir la contaminación del medio ambiente: los excrementos animales deben considerarse fertilizantes valiosos, y no tratarse como desperdicios. Igualmente importante es una distribución exacta de estos fertilizantes sobre las tierras agrícolas, en forma orientada a la demanda de nutrientes de las plantas. Sólo así podrán desarrollarse métodos intensivos de producción animal con una orientación ecológica persistente.

3. Análisis y evaluación de impacto ambiental. Fuentes de referencia

Entre las repercusiones negativas del cultivo de las tierras

- con un uso cada vez mayor de medios auxiliares mecánicos, la erosión tiene, con mucho, la mayor relevancia a nivel mundial. Existe toda una serie de métodos para reducir la erosión (medidas agrícolas como el "mulching", medidas técnicas como la formación de terrazas, plantaciones de protección contra el viento). Sin embargo, los standards destinados a evaluar los efectos de la erosión se limitan prácticamente a criterios de registro y valoración del arrastre de tierras. En las zonas de captación de presas particularmente amenazadas por los sedimentos existen aisladamente prohibiciones y ordenanzas que rigen el uso de las tierras.

En los países industrializados, los fabricantes de tractores y de maquinaria agrícola tienen que cumplir condiciones relevantes para el medio ambiente que difieren mucho de país a país; p. ej.

- normas y directivas sobre el diseño y la solidez,

- dispositivos de protección contra accidentes, circuitos de seguridad y similares; especialmente en el caso de vehículos motorizados y máquinas,

- equipos especiales si los vehículos circulan también por las vías públicas (peligro para los demás participantes en el tráfico),

- valores límite para las emisiones (gases de escape, ruidos).

Instituciones con funciones de soberanía, p. ej. puntos de inspección técnica de maquinaria agrícola, realizan exámenes de modelos con carácter vinculante para los fabricantes. El respeto de las pautas aquí impuestas puede controlarse en forma comparativamente sencilla.

Considerablemente más difícil es imponer la aplicación de las normas por parte de los usuarios: se desmontan dispositivos de protección, no se utilizan prendas de protección ni mascarillas, se superan los valores límite para emisiones, velocidad máximas y similares.

4. Relación con otros ámbitos de actividad

Existen estrechas relaciones con los siguientes ámbitos de actividad:

- Producción vegetal: la técnica agrícola es una ampliación en prácticamente todas sus áreas

- Protección vegetal: métodos mecánicos, técnica de aplicación

- Producción animal: uso de animales de tiro; ganadería intensiva (aún escasa en países en desarrollo, ya muy difundida en países industrializados), procesos técnicos en la producción animal

- Riego: especialmente elevación, canalización y distribución del agua, métodos de riego por gravedad y a presión (aspersión, riego por goteo)

- Agroindustria: productos preliminares (de "productos extensivos" como cereales, caña de azúcar); uso de restos

- Construcciones hidráulicas agropecuarias: interrelación con el tamaño de las parcelas

- Energías renovables (a partir de biomasa)

- Construcción de maquinaria

- Molinos de cereales.

5. Evaluación sinóptica de la relevancia ambiental

La base de la producción agrícola es la producción vegetal, y basándose en ella, la producción animal. El ser humano utiliza medios auxiliares técnicos para facilitar las actividades en los sistemas de producción y alcanzar una mayor productividad. La técnica agrícola es una componente integral de estos sistemas, y en cuanto a su impacto ambiental no puede considerarse aislada de la producción vegetal y animal. Las aplicaciones más frecuentes de medios auxiliares mecánicos son el tratamiento del suelo y el transporte, con repercusiones ante todo para el suelo, las plantas y las personas.

Entre los efectos negativos del tratamiento del suelo, la erosión tiene la mayor importancia a nivel mundial. Todos los demás efectos del uso de la técnica agrícola quedan limitados a nivel local o como máximo a nivel regional.

Si el almacenamiento y la aplicación de productos fitosanitarios, fertilizantes minerales y excrementos animales se realizan inadecuadamente, puede producirse un envenenamiento y/o una sobrefertilización (eutrofización) de las aguas superficiales y subterráneas.

La mayor parte de las medidas de mecanización se realiza por motivos de economía de mano de obra. Las máquinas y los aperos plantean grandes exigencias en cuanto a manejo, mantenimiento y gestión, si se quieren evitar consecuencias negativas de su uso. Por esta razón, en muchos países la responsabilidad pasa de las mujeres a los hombres.

Como consecuencia de la intensificación de la agricultura, apoyada por la técnica agrícola, pueden producirse a escala regional desplazamientos y disminuciones de especies de la flora y de la fauna.

Las medidas de protección consisten especialmente en

- medidas intensivas de formación y extensionismo (asesoramiento) y
- desarrollo y aplicación de formas mecanizables de sistemas de uso de la tierra que tengan en cuenta aspectos tanto de la economía del trabajo como de la ecología.

6. Bibliografía

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Derpsch, R., C. H. Roth, N. Sidiras and U. Köpke: Erosionsbekämpfung in Parana, Brasilien: Mulchsysteme, Direktsaat und konservierende Bodenbearbeitung. Schriftenreihe der GTZ No. 205, Eschborn 1988,
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FAO: Agricultural mechanisation in development - guidelines for strategy formulation. Agricultural Services Bulletin 45, Roma 1984, 77 p.

GTZ: Sustainable agriculture in German and Swiss technical cooperation. Register Nr. 15 der "Working paper for rural development", GTZ, Abteilung 4210, Bäuerliche Betriebssysteme, Eschborn, Feb. 1989, 148 p.

Krause, R., F. Lorenz and W. B. Hoogmoed: Soil tillage in the tropics and subtropics. Schriftenreihe der GTZ No. 150, Eschborn 1984, 320 p.

UNEP: Agricultural mechanisation. No., UNEP environmental management guidelines, United Nations Environment Programme, Nairobi, 1986, 17 p.

Zweier, K.: Energetische Beurteilung von Verfahren und Systemen in der Landwirtschaft der Tropen und Subtropen - Grundlagen und Anwendungsbeispiele. Forschungsbericht Agrartechnik des Arbeitskreises Forschung und Lehre der Max-Eyth-Gesellschaft (MEG), tomo 115, 1985, 341 p.

Ejemplos de normas y standards nacionales alemanes:

BBA: Disposiciones del Centro Federal de Investigaciones Biológicas para Agricultura y Silvicultura (BBA) sobre el uso de productos fitosanitarios.

Normas para la prevención de accidentes establecidas por las mutualidades agrícolas e industriales ("Berufsgenossenschaften").

DIN: Normas y reglamentos sobre construcción y diseño.

STVZO: Reglamento alemán sobre tráfico y matriculaciones.

TA Lärm: Instrucción técnica sobre protección contra el ruido, 1968/1974.

TA Luft: Instrucción técnica para control de la contaminación del aire. Primer decreto general administrativo anexo a la ley federal alemana sobre protección contra inmisiones, del 27 de Febrero de 1986.


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